Taller de escritura: Coqueteando con la muerte

stopPara concluir la semana os ofrecemos un relato que nos enfrenta al destino común de nuestras vidas.
Los viejos temas del vanitas vanitatis y el memento mori se hacen presentes una vez más en este relato trepidante de todo lo que nos puede cambiar la vida una pequeña decisión, una palabra, una actitud o una ilusión. Feliz fin de semana a todos y felices lecturas.

Coqueteando con la muerte

Estás perdiendo la noción del tiempo, ¡ten calma, por favor¡… no sabes dónde te encuentras y además estas envuelto e inmovilizado en un amasijo de hierros, sabes…estás seguro…¡vives¡ Sí…sí…, porque puedes rememorar cada detalle, cada minuto de la noche. Un esfuerzo ¡ánimo¡ mantén tu mente despierta y empieza a recordar todo lo sucedido esta noche.

“Llegas a la fiesta como un triunfador, montado en tu flamante auto recién comprado y te pavoneas para provocar la admiración, especialmente entre las muchachas. Eliges un lugar para aparcar tu automóvil. A esa hora hay muchos sitios para estacionarse cómodamente, pero tú seleccionas uno suficientemente visible y complicado para demostrar ante la gente que se aglomera en la puerta de la sala de fiestas la maniobrabilidad del automóvil y tu destreza en su manejo; te haces notar. Tus camaradas de diversión se apelotonan a tu alrededor. Algunas chicas entran en el vehículo, tocándolo todo con gran curiosidad, sin embargo tu pandilla masculina se dedica a comentar cosas técnicas, y tú, orgulloso, les respondes a todas las dudas como si fueras el vendedor del concesionario y no el propietario; te has aprendido muy bien todo lo referente a la mecánica y las prestaciones de ese ingenio tecnológico, porque dedicaste un mes, ¿no te acuerdas? a leer todas las revistas especializadas antes de decidirte por alguno.

Al principio no te das cuenta; estás tan entusiasmado contando las excelencias y trucos de conducción del auto, que no reparas en una muchacha muy atenta a todo lo que ocurre a tu alrededor. No pertenece a tu grupo de amistades, sin embargo permanece entre ellos, aunque a nadie al parecer le llama la atención su presencia. Sus ojos te hipnotizan y su media sonrisa te decide a un acercamiento discreto en el cual nadie repara. Ella se encamina a la entrada de la discoteca y vas detrás, sin que tus amigos perciban tu ausencia; continuaban todavía dando vueltas a tu coche por dentro y por fuera. Una atracción incontrolable ejerce la joven sobre tu voluntad y la sigues al salón de baile, donde la orquesta formada por ocho músicos, aún estaban afinando los instrumentos. La entrada al salón tiene una escalinata, por la cual, ella desaparece de tu vista. Al llegar al último peldaño, la buscas ansiosamente con la mirada. Giras la cabeza a izquierda y derecha sin encontrarla. Te quedas sorprendido, incluso piensas que todo fue un espejismo, una ensoñación estimulada por el alcohol que habías consumido anteriormente para celebrar la adquisición del coche. Ese pensamiento te hace sentir sed y te diriges a la barra de la sala de baile. No hay mucha gente todavía y el camarero te sirve rápido el gin-tonic. Tu cerebro sigue ocupándose de la desaparición de la chica misteriosa y no repara en que el coche permanece abierto, a merced de tus amigotes.

La orquesta ha empezado a tocar y vas por el segundo cubata de la noche Has empezado ha olvidar lo sucedido anteriormente, cuando una voz suave como el roce del viento en las hojas suena muy cerca de tu oído. Quedas sorprendido, jurarías ante mil tribunales que ella no se había reflejado en el gran espejo de detrás de la barra. Recapacitas, y llegas a la conclusión que el alcohol ha mermado tu percepción de la realidad. Te vuelves y la muchacha ,con un gesto acogedor, toma tu mano y te dejas llevar a la pista de baile. Nunca has sido un gran bailarín y ves con incredulidad, cómo tus pies llevan el paso de la pieza musical. Más de una vez aseguras en tu interior que la estás pisando, pero tus pies se posan sobre los de ella sin que notes nada debajo. Sonríes, el alcohol te ha subido en una nube, no sientes tu peso. El contacto con su cuerpo es como acariciar el aire y sus labios rozando tu mejilla, dibujan un beso cálido, sensual, de suavidad no terrenal, desconocida hasta entonces.

Es una noche fantástica, hasta que bajo el pretexto de ir al baño desaparece por segunda vez de tu presencia. Tras una espera demasiado prolongada, decides buscarla por todos los rincones del salón. No la encuentras por ninguna parte, te preguntas si todo habrá sido un agradable sueño y tú no te has movido en toda la noche de la barra del bar. Pides otra copa, quieres ahogar en alcohol ese ¿sueño o realidad? Todo era perfecto hasta que apareció ella. Esperabas una gran noche rodeado de muchachas alabando lo bien que te iba la vida y te ves de pronto sentado en la barra, bebiendo y solo. No tardas en irte, ya nada te retiene allí. Vuelves al coche y te frotas la cara para despejarte, no quieres pensar en la muchacha. Ahora debes concentrar toda la atención en la conducción.

De madrugada, la bruma espesa del amanecer no te permite ver más allá de dos rayas discontinuas del pavimento de la carretera. A tus amigos les hablaste de la seguridad del coche, de cómo se adhería a la carretera de forma extraordinaria porque estaba dotado de un sistema que ni siquiera conseguiste pronunciarlo correctamente en inglés, pero qué más da, a ellos les sonó de lo más avanzado en la tecnología del automóvil. Miras la velocidad y la adrenalina se te sube a límites extremos; vas al doble de velocidad permitida en una carretera de montaña con curvas muy peligrosas. Te sientes capaz de cualquier hazaña y así comprobar con hechos todas las fanfarronadas automovilísticas que has contado a tus colegas delante de la barra de vuestro bar de siempre; auditorio complaciente con tus éxitos y valentonadas.

Te lanzas por la bajada a toda velocidad. Menos mal que la primera curva sale a tu izquierda y a la vez que la tomas puedes abrir la ventanilla porque te estas mareando a consecuencia del alcohol que llevas consumido. No puedes digerir tanta bebida y se te está subiendo a la garganta. Eres muy hábil, al mismo tiempo que bajas la ventanilla asomas la cabeza fuera del coche para devolverle a la naturaleza lo sobrante de tu estómago. Tus manos firmes en el volante maniobran con pericia para salir indemne de esa primera curva tan cerrada.

 Logras situar el coche perfectamente en la recta. Estás eufórico, has salido airoso del peligro. Pisas el acelerador a fondo. Quieres ver la velocidad máxima desarrollada por el coche. Pones música fuerte y alta que te hace sentir dueño y dominador del monstruo mecánico. El disco llega a su final y vuelve el silencio. Oyes un ruido, pero la primera vez no haces caso. Ahora sí, has notado como una respiración en los asientos de atrás. Miras al retrovisor y no ves nada, pero presientes que algo se mueve a tus espaldas. Vuelves la cabeza y la chica del baile está sentada y riéndose ampliamente. Te preguntas cómo no se reflejó su rostro por el retrovisor y cuándo entró en el auto. Caes en la cuenta de que no cerraste el coche en el aparcamiento de la sala de fiestas y entonces la buscaste por todos los sitios, ¡qué tonto!, ella estaba aquí, esperándote en el automóvil.

Sigues bajando demasiado rápido y te has relajado en tu conducción. Tu vista se nubla por momentos. Una especie de niebla se ciñe sobre el asfalto, se ha metido en tu coche empañándote el retrovisor. Con una mano limpias el espejo y con horror, se te presenta la imagen de una calavera con una carcajada siniestra que descubre su boca desdentada. Con la otra mano agarras firmemente el volante. Esta vez no consigues controlar el coche, y preso del pánico, caes por la ladera de la montaña dando muchas vueltas de campana”.

 Mueve tus piernas,… haz un esfuerzo. Las órdenes que trasmite tu cerebro no son obedecidas, pero no importa, has podido abrir tus ojos, y delante, ¿Qué ves?… Tienes la imagen borrosa de la muchacha. Te mira a través del parabrisas, y entre la niebla de la madrugada, te parece la misma efigie horrible que se reflejó en el retrovisor. La chica dirige sus pasos ladera arriba, hacia la carretera. El sonido de una sirena, lo presientes ¿no lo oyes? cada vez más cercano. Ahora, por el mismo sendero que la misteriosa joven desapareció, estás viendo una luz intermitente que rasga la niebla. Deseas con ansiedad que todavía no sea demasiado tarde, y te prometes a ti mismo, no coquetear nunca más con la muerte.

Autor: M. G. Bueno

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Los clubes de lectura recomiendan (13)

Llegamos al final de nuestras recomendaciones veraniegas. Los clubes de lectura de la biblioteca reanudan su actividad la semana que viene y de ella os daremos cumplida cuenta a través de este blog, como hemos venido haciendo hasta ahora.
Agradecemos a nuestros lectores de los clubes sus recomendaciones y esperamos que os hayan hecho descubrir nuevos autores, nuevas emociones o que os hayan servido para reencontraros con autores y lecturas que ya eran parte de vuestra vida.

el-plantador-de-tabacoTranscurren los últimos años del siglo XVII, y el desafortunado y torpe Ebenezer Cooke es enviado al Nuevo Mundo desde Londres para hacerse cargo de la plantación de tabaco de su padre y escribir La Marylandíada, un poema épico sobre la vida en la colonia de Maryland.
Durante su odisea, Cooke es capturado por piratas e indios, pierde la herencia de su padre a manos de unos impostores sin escrúpulos, se enamora de una prostituta campesina, es víctima de conspiraciones secretas y tropieza con una extraordinaria galería de personajes traicioneros que cambian constantemente de identidad.

chattertonElena Medel es una escritora cordobesa. Con su obra Chatterton obtuvo el XXVI Premio Fundación Loewe a la Creación Joven.  Su obra ha sido parcialmente traducida a una docena de idiomas, así como incluida en numerosas antologías. Junto con la también escritora Alejandra Vanessa impulsa la editorial de poesía La Bella Varsovia.
Dice Mercedes Cebrián de su obra: «El paso veloz del tiempo, la llegada de la madurez, los espacios en los que transcurre la cotidianidad: ¿logra la poesía ilustrarnos sobre estos aspectos vitales todavía hoy? La respuesta es un sí claro y rotundo, y se encuentra en las páginas de Chatterton. Elena Medel nos recuerda desde su voz poética que sigue siendo posible construir obras más perdurables que el bronce con palabras».

 

Juan-Mayorga-portada«Si el teatro no es capaz de desestabilizar de algún modo las convicciones del espectador –nos dice el autor–, si no es capaz de ponerle ante buenas preguntas, está siendo irrelevante». En consecuencia, Mayorga nos entrega un teatro crítico, a contrapelo, que nace de la escucha y nos habla con valentía del deseo, el amor, la fantasía, la familia, la dominación, la violencia, el poder… Un teatro que llega al fondo de las situaciones y de los conflictos, así como al fondo de los motivos y deseos de unos personajes que son también espacios interiores, formas morales, con los que Mayorga compone un complejo mosaico de la realidad social, humana y política de nuestro tiempo.

 

apologiasocratesSócrates es condenado por los atenienses a morir bebiendo cicuta. Su discípulo Platón da testimonio de la defensa del filósofo ante sus jueces y sus últimos momentos antes de enfrentar la muerte.
Este episodio de la vida del filósofo se convierte además en otra lección de filosofía, la última, de este maestro griego del pensamiento.
Con estas palabras concluye la Apología de Sócrates: “Pero ya es tiempo de que nos retiremos de aquí; yo para morir, vosotros para vivir. Entre vosotros y yo, ¿quién lleva la mejor parte? Esto es lo que nadie sabe, excepto Dios”

Taller de escritura: La carta

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEn el relato de hoy se nos propone un diálogo.
El diálogo no siempre es sinónimo de acercamiento. En este los personajes hablan sin rozarse, desde un entendimiento que no es tal, en dos caminos que se tocaron y que parecen haberse vuelto distantes. Uno de ellos confía que el envío de una carta le abra una puerta para comenzar de nuevo. ¡Feliz semana!

 La carta

-Tengo que echar una carta. Me voy –anunció él.
-¡Una carta!, estamos en la época de los whatsapps, no de las cartas –se burló ella.
-Yo soy de otro tiempo
-Ya nadie envía cartas.
-Lo sé, pero yo tengo que enviar ésta.
-¿Y puede saberse a qué se debe esa necesidad?
-Simplemente quiero que llegue cuanto antes a su destinatario.
-¿La está esperando?
-Lo dudo.
-¿Y entonces?, ¿a qué se debe esa prisa?
-Quiero resolver un acuerdo.
El hombre sujeta la carta con firmeza, parece decidido a salir por la puerta.
-¿Un acuerdo?, no me habías dicho que tenías un asunto con alguien –le detiene ella.
-Pues lo tengo.
-¿Desde hace mucho?
-Unos trece años.
-¿Tanto tiempo?, ¡y yo sin saberlo!
El hombre permanece en silencio. Ella prosigue.
-¿Y por qué quieres despacharlo ahora?, ¿ha ocurrido algo?
-Nada, simplemente estoy cansado. Quiero iniciar un nuevo proyecto.
-¿Estás seguro de lo que vas a hacer?
-Sí.
-¿No te arrepentirás luego?
-No lo sé.
-¿Y si lo hablarais en persona?
-Dudo que me entendiese.
-Pero si no lo intentas no sabrás si te comprende. Muchas veces presuponemos algo, sin darnos cuenta que las situaciones son más fáciles de resolver de lo que pensamos. Es cuestión de explicarlo con sencillez y claridad.
-Lo he pensado, pero tengo miedo a su reacción.
El hombre mira la carta con inquietud.
-¿Crees que se lo tomará mal?
-Estoy seguro de ello. La carta lo hará todo más fácil.
-¿Teníais una relación de confianza?
-Antes sí, ahora ya no.
El hombre parece hablar para sí mismo.
-Pero debería entender que tú tienes derecho a iniciar nuevos proyectos, a entablar acuerdos con otras personas.
-Eso pienso yo.
-Y él también lo hará, ¡seguro!, explícaselo bien y lo comprenderá. Ocurre todos los días.
-Sí, sucede tan a menudo y sin embargo es tan triste –suspira él.
-¡Ay Manuel! No empieces con tus arrebatos de melancolía. Si quieres romper un acuerdo ¡hazlo!, sin darle tantas vueltas.
-Pero son tantos años juntos
El hombre se revuelve contra sí mismo, parece dudar y mira la carta. Luego se abrocha el abrigo.
-Tienes razón, tengo que hacerlo, es lo mejor.
-Claro hombre, si has decidido solventar algo luego no puedes echarte atrás.
-Me voy pues.
-Hasta luego.
-Adiós
El hombre abre la puerta para salir.
-¿Oye Manuel?, ¿y quien es él?
El hombre vacila unos segundos, y de espaldas a ella responde inseguro.
-Yo nunca dije que fuese “él”.
Por primera vez el ambiente se vuelve tenso entre los dos. Ella permanece aturdida unos instantes, la expresión de su cara ha demudado. Él continúa de espaldas, junto a la puerta.
-Entonces… ¿es una mujer?
El hombre permanece en silencio.
-¿Podrías responderme al menos a una pregunta?… ¿Quién es?
Él se vuelve despacio, clavando sus ojos en la mujer.
-¿No lo has adivinado aún?
El hombre sale. Suena un portazo.

 Autor: Anónimo

Los clubes de lectura recomiendan (12)

Hemos dejado para esta entrega de las recomendaciones de los lectores de los clubes de lectura cuatro títulos clásicos españoles. Porque los clásicos siempre están de moda y son lecturas a las que nos gusta regresar. Sobran las palabras.

 

Platero y yo“Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro” .
Platero es un texto para adultos, aunque por su sencillez  pueda ser del gusto de los niños. Algunos capítulos encerraban una cierta crítica social. El propio Juan Ramón, en un «prologuillo» a la edición aclaraba: «Yo nunca he escrito ni escribiré nada para niños, porque creo que el niño puede leer los libros que lee el hombre, con determinadas excepciones que a todos se le ocurren».

el siglo de las luces alejo carpentier El siglo de las luces es una novela sobre la revolución, una recreación de la Revolución francesa en Europa y en la América caribeña. Víctor Hugues llega a las islas introduciendo no solo las nuevas y altas ideas de la Ilustración, sino también el terror, la muerte y la traición. Vida y muerte o libertad y dictadura se entremezclan en un relato de extraordinaria calidad descriptiva y psicológica donde los sentidos y las pasiones devienen los máximos protagonistas. Es también la novela con la que se cierra el periodo de las grandes producciones del autor, ya que posteriores intentos, sin duda valiosos, se orientan en otras direcciones.

 

libro_big_118Un hecho insólito sacude Tomelloso. El nicho que Antonio El Faraón acondiciona en el cementerio para su suegra aparece una mañana cerrado y sellado. Denunciado el caso, el jefe de la Guardia Municipal de Tomelloso, Manuel González, alias Plinio, y su ayudante don Lotario descubren que dentro de la sepultura, y minuciosamente embalsamado, yace el cadáver de un hombre que se parece enormemente al monarca visigodo Witiza. Una novela detectivesca con mucho humor hispano.

 

pabellondereposoSiete enfermos de tuberculosis casi terminales ven pasar sus últimos días en un pabellón que les proporciona de todo menos reposo. Aislados físicamente del resto del mundo por su dolencia, el aislamiento psíquico al que ellos mismos se condenan los lleva a dedicar sus horas a reflexionar sobre el miedo, la enfermedad y la muerte, plenamente inmersos en lo que más temen: la soledad. Siendo la comunicación entre ellos prácticamente nula, plasman sus temores, esperanzas y pensamientos en diarios, cartas y memorias. La escritura se convierte así en su única válvula de escape.

Clubes de lectura 2014-2015

Libros y lecturas para imaginar, sentir y comentar entre todos

La Biblioteca abre el plazo de inscripción a partir del día 15 a las 8:00 h hasta el 19 de septiembre a las 22:00 h. Únicamente se admitirán dos inscripciones por persona. Si señala más de una, indicar el orden de preferencia.

Clubes con reuniones quincenales

  • Club de narrativa Pucelee 
    martes 19:00 h)
  • Club de narrativa Ratoporlibro 
    (miércoles 19:00 h)
  • Club de narrativa Marcapáginas
    (miércoles 19:00 h)
  • Club de narrativa 12enpunto
    (miércoles 12:00 h)
  • Club de poesía
    (martes 19:00 h)
  • Club de lectura de cómic
    (jueves 19:00 h)
  • Club de lectura en voz alta
    (lunes 19:00 h)
  • Club de cine
    (jueves 19:00 h)
  • Club de música clásica
    (jueves 20:00 h)
  • Club de lectura fácil
    (martes 17:30 h)
    (para personas con discapacidad intelectual y capacidad lectora, en colaboración con la Fundación Personas-ASPRONA)

Club con reuniones mensuales

  • Club de narrativa mes a mes
    (primer martes de cada mes 12:00 h)

Club juvenil

  • Menudos lectores (10 a 12 años)
    quincenal (jueves 18:00 h)

Infórmate en la Sección infantil de la biblioteca.

También puedes participar a través de nuestro blog de clubes de lectura  “Lector de sueños”

¿Qué tengo que hacer para participar en un club de lectura?
Acércate a la biblioteca pública y solicita en el mostrador de Información Bibliográfica una hoja de inscripción y entrégala allí mismo. También puedes inscribirte por Internet, rellenando el siguiente formulario. Nos pondremos en contacto contigo.

¿Qué es un club de lectura?
Los clubes de lectura pretenden ser un lugar de reunión en torno a la lectura para todos aquellos interesados en leer, en compartir impresiones y en ampliar y enriquecer su experiencia lectora.

¿Cómo funciona un club de lectura?
El primer paso para iniciar la andadura de un club es seleccionar una lectura común para todos los participantes. El Club proporciona a cada uno de ellos un ejemplar de la obra elegida, que se devolverá a la biblioteca en la siguiente sesión, al finalizar el comentario y debate sobre ella.
El coordinador/a del club será el moderador de las reuniones y quien organice el tiempo de participación en el debate.

¿Dónde se reúne el club de lectura?
En la sala de los clubes de la biblioteca (entrada desde la sala de audiovisuales)