Club Pucelee: La Cartuja de Parma, de Stendhal

 parmaA los diecisiete años, deslumbrado por la figura de Napoleón, el joven Fabrizio del Dongo, hijo segundo de un reaccionario aristócrata de Milán, parte con intención de reunirse al ejército con el que el emperador va a disputar su batalla final. La mala suerte hace que sea confundido con un espía y sólo pueda ver la batalla de Waterloo a lo lejos.
La tía de Fabricio, la fascinante Gina, duquesa de Sanseverino, y su amante, el primer ministro del ducado, el conde Mosca, urden un plan para promocionar la carrera del adorado sobrino en la corte de Parma. Gina es objeto de las proposiciones del detestable príncipe Ranuccio, al que se ha jurado rechazar con todas sus fuerzas. Fabricio es arrestado por homicidio y encerrado en la torre Farnese. A partir de ahí, las aventuras de Fabricio estarán siempre rodeadas por la amenaza de la muerte y el acecho de un amor inesperado.

Marie Henri Beyle nació en Grenoble en 1783. A los 17 años, tras abandonar sus estudios, viajó a París y se alistó en el ejército. Terminadas las guerras napoleónicas, viajó por Europa, sobre todo por Italia, donde escribió varios ensayos sobre historia del arte y parte de sus memorias. De vuelta en París se convirtió en una reconocida figura dentro de los círculos intelectuales franceses. En 1830 fue nombrado cónsul francés en Trieste. Murió en París en 1842.

 La narrativa de Stendhal destaca por el análisis psicológico de los personajes y el estilo directo y objetivo de la narración. Sus novelas participan de rasgos románticos y realistas, en ellas aparece un nuevo tipo de héroe, típicamente moderno, caracterizado por su aislamiento de la sociedad y su enfrentamiento con sus convenciones e ideales.

 Según él: “la novela es un espejo que se pasea por un camino real. Tan pronto refleja el cielo azul como el fango de los cenagales del camino. El hombre que lleva el espejo será acusado por vosotros de inmoral. ¡El espejo refleja el fango y acusáis al espejo! Acusad más bien a la carretera en que está el cenagal, o mejor aún, al inspector de caminos, que permite que el agua se encharque y lo forme”.

Otras obras

Armancia (1826)
Rojo y negro (1830)
Luciano Leuwen (1894)

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