Club RATOPORLIBRO: Carta de una desconocida, de Stefan Zweig

Sólo quiero hablar contigo, decírtelo todo por primera vez. Tendrías que conocer toda mi vida, que siempre fue la tuya aunque nunca lo supiste. Pero sólo tú conocerás mi secreto, cuando esté muerta y ya no tengas que darme una respuesta; cuando esto que ahora me sacude con escalofríos sea de verdad el final. En el caso de que siguiera viviendo, rompería esta carta y continuaría en silencio, igual que siempre. Si sostienes esta carta en tus manos, sabrás que una muerta te está explicando aquí su vida, una vida que fue siempre la tuya desde la primera hasta la última hora.

Stefan Zweig. Nació en Viena en 1881, en el seno  de una  acomodada familia judía. Se doctoró en filosofía. También realizó cursos sobre historia de la literatura, que le permitieron rodearse de la vanguardia cultural vienesa de la época. Muy pronto alcanzó un notable éxito como novelista y biógrafo. También escribió ensayos, poesía e importantes novelas cortas. Zweig desarrolló un estilo literario muy particular, que aunaba una cuidadosa construcción psicológica con una brillante técnica narrativa.

En 1935 se trasladó a Inglaterra  como exiliado. Al estallar la Segunda Guerra Mundial buscó refugio en América. Después de una breve estancia en Nueva York, durante la que colaboró en los diferentes intentos de organización y de asistencia a los exiliados europeos, se estableció en Brasil, donde, desesperado ante el giro que tomaba la guerra y convencido de la definitiva destrucción del ámbito cultural europeo, se quitó la vida en 1942, junto con su mujer.

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3 pensamientos en “Club RATOPORLIBRO: Carta de una desconocida, de Stefan Zweig

  1. Opino que puede ser una historia real ,la constancia detrás de un fin que te lleva casi toda la vida y que se convierte en el motor de la misma y cuando ese motor se para ya se necesita contarlo .No me ha emocionado ,me ha hecho recordar a Orianna Fallaci ” carta a un niño no nacido”

  2. Con un estilo sucinto y claro Stefan Zweig ha sido capad de trasmitirme el amor idealizado y obsesivo que esta mujer ha sentido durante toda su vida por el padre de su hijo y el inmenso dolor por la muerte de ese hijo. Aprecio la ausencia de referencias morales por el comportamiento de la mujer (es una obra escrita en 1927). En muy pocas páginas nos perfila y define completamente a los dos personajes principales. Supongo que se planteará la cuestión de si es posible un amor y una vida marcada por ese amor es posible. Recordemos que en la novela las historias no tienen que ser reales o veraces, tienen que ser verosímiles.
    Me llamaba la atención como de un monologo tan corto se podía hacer un guión cinematográfico y he visto la versión dirigida por Max Opuls en 1948. Se puede pero siendo muy poco fieles a la novela, en este caso si hay mucha moralina, por ejemplo ella no tiene distintos amantes después de tener al hijo, se casa con un militar. A él nos lo presentan como un músico muy vividor, sin principios y fracasado cuando se reencuentra la última vez. Ha sido un error ver la película inmediatamente después de leer el libro ya que no me ha transmitido las sensaciones que la novela y no he sido capaz de apreciar los valores que el film tiene por si mismo.
    Recomiendo encarecidamente a Stefan Zweig, a aquellos que les ha gustado pueden seguir con “Ardiente secreto”, “La impaciencia del corazón”, “24 horas en la vida de una mujer”. A aquellos que les ha parecido demasiado edulcorada: “El mundo de ayer: memorias de un europeo”, obra autobiográfica de este europeísta que acabo suicidándose dicen que porque pensaba que el nazismo acabaría imponiéndose en todo el mundo.

  3. Pues precisamente es eso lo que no me gusta de Zweig. Parece como si fuera imposible que un autor alemán hable de sensibilidad sin resultar pomposo e indigestamente empalagoso. Quizá sea una cuestión de la traducción …
    En fin, para explicarme os propongo comparar el inicio de esta novela con el de otro libro, indiscutiblemente bueno:
    1. (Zweig): “Cuando por la mañana temprano el famoso novelista R. regresó de Viena después de una refrescante salida de tres días a la montaña, decidió comprar el periódico. Al pasar la vista por encima de la fecha, recordó que era su cumpleaños. Cuarenta y uno, se dijo, pero esta constatación no le agradaba ni le desagradaba. Echó un vistazo a las crujientes páginas del periódico y se fue a casa en un coche de alquiler …”
    2. (Otro): “Solemne, el gordo Buck Mulligan avanzó desde la salida de la escalera, llevando un cuenco de espuma de jabón y encima, cruzados, un espejo y una navaja. La suave brisa de la mañana le sostenía levemente en alto, detrás de él, la bata amarilla, desceñida. Elevó el aire en el cuenco y entonó: Introibo ad altare Dei …”
    Bueno, que a cuestor autor le falta bastante nervio, en mi opinión.

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